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🎧 AudioQuin ✅ Noche De Olvido

🎧 AudioQuin ✅ Noche De Olvido

Brodie Spencer había amado a Kendra desde la adolescencia. Ahora ella era viuda con una joven hija y Brodie anhelaba formar con ella un hogar feliz. Pero Kendra no podía dejar que ese atractivo y generoso hombre se acercara tanto a ella.
¿Qué sucedería si él se enteraba de que Kendra nunca había tenido el esposo que ella pretendía? Ella escondía un secreto: un accidente le había robado la memoria y su pasado, y Kendra ni siquiera recordaba quién era el padre de su pequeña hija Megan.
Como Brodie estaba a punto de descubrir, Kendra no tenía ningún recuerdo tampoco de la pasión que ellos habían compartido hace años, nueve meses antes de que Megan naciera.


Resumen...

Ya hablaremos con mi tutor el viernes. Kendra Westmore miró a su hija y se maravilló como solía hacer a menudo de que realmente pudiera ser su madre. Luego cerró la puerta y echó a correr. Kendra suspiró, sabía que se pasaba de protectora con su hija, pero no lo podía evitar.
Megan era lo único que tenía en el mundo y no sabía qué haría si algo le sucediera. La campana del colegio la sobresaltó. Pero entonces se le cruzó una furgoneta roja, pisó el freno y evitó el golpe por los pelos.

El hombre hizo sonar el claxon y la furgoneta se movió, pero se detuvo en seco. Kendra había empezado a moverse también, pero también se vio obligada a parar en seco. Se sintió bastante irritada cuando el conductor salió de la furgoneta. El hombre se acercó a la niña y Kendra tamborileó con los dedos en el tablero mientras él se sacaba la cartera y le daba un billete.
La niña echó a correr de nuevo y, un momento más tarde, se había reunido con los demás. Su padre se dirigió de nuevo a la furgoneta y Kendra lo miró impaciente. Entonces, el hombre la sonrió. Con ningún otro hombre.

Sólo que él entonces no había sido un hombre. Como siempre le había dicho su abuelo, un chico que no le convenía. Pero no había necesitado de su abuelo para darse cuenta de ello. Kendra era muy consciente del sudor que le corría por el torso bajo el top.
Habían pasado más de ocho años desde que se marchó de Lakeview y, en todo ese tiempo, no había pensado en Brodie Spencer. Su padre, Danny, había sido el jardinero de los Westmore y ella había conocido a Brodie porque lo ayudaba los veranos. Brodie fue allí directamente desde el colegio y, después de aparcar, se dirigió a la entrada trasera. Es un gran trabajo, Mitzi.

Cuando su jefa de negociado se alejó, Brodie se dirigió a su mesa y tomó una carpeta. Para la casa de los Westmore. Brodie sabía que Pete sólo llevaba seis meses en el pueblo y no sabía mucho de su historia. Edward Westmore.
Su hija, la nieta del viejo Westmore, es la que ha heredado la casa. Mientras Brodie asimilaba lo que le estaba diciendo Pete, su subordinado continuó hablando. Entonces, volvió Mitzi y le pasó un vaso de té helado. Ha llamado Hayley.
Le dio un trago al té y lo dejó sobre la mesa de Pete. Brodie se acercó a la ventana y miró afuera. Va a ser un trabajo duro tratar con la señorita Westmore. Bueno, supongo que no se cambió el apellido.

Si quieres a un hombre, no te tiene que importar llevar su apellido. Claro que la razón por la que se separaron ella y Edward Westmore fue porque su abuelo no lo aprobaba. Puede que la madre fuera un poco estirada, pero sí que era una belleza. Y lo seguía siendo, pensó Brodie.
El tutor se olvidó de decirte el viernes que tenía que llevar dinero. Megan abrió la bolsa y sacó lo que había dentro. Esta mañana llegó tarde y con prisas y su padre le dio mucho, así que me invitó a perrito y a un batido de chocolate. Kendra se sintió aliviada cuando oyó lo de la nueva amiga de su hija.

La había preocupado el que Megan tuviera que empezar en un nuevo colegio cuando la mayoría de los niños de su edad ya habían hecho amigos. Pero entonces recordó lo que su hija acababa de decirle y los nervios se le pusieron de punta. Es de mi edad y tiene una melena negra y rizada. Pero Kendra ya no la estaba escuchando.
Si se parecía en algo a su padre, aquello era una mala noticia y esa niña podía meter a su hija en toda clase de problemas. Aquel era sólo su primer día de colegio y conocería a más niños. Pero Jodi ha sido muy amable al ayudarte, así que le devolverás el dinero por la mañana y se acabó. Megan se encogió de hombros.

Su tono de voz debió ser desacostumbradamente agudo porque Megan la miró extrañada. Kendra se sentó a la mesa. Fue mi abuelo quien me crió. Kendra se sintió atrapada.
Vamos a esperar al viernes. Kendra suspiró aliviada. No creo que vaya a conocer a nadie que me caiga mejor que Jodi Spencer. Entonces sonó el teléfono y eso libró a Kendra de responder.
Soy Mitzi, de Lakeview Constructions. Tengo que quedarme aquí a hablar con el hombre de la constructora. Se dejó caer en una silla, se sirvió unos cereales y llamó a Brodie, que se dirigía a la puerta. Brodie se detuvo en la puerta y la miró como disculpándose.

Se hizo a un lado cuando Jodi y su hermano Jack entraron en la cocina. Él también los había odiado a su edad, demasiado joven como para saber que, cuando creciera, las chicas los encontrarían irresistibles. Brodie miró su reloj. Es Megan Westmore.
Me dijo que se lo diría a su madre. Hayley frunció el ceño. Hayley se encogió de hombros. Pero Brodie se dio cuenta de que no le gustaba nada la idea.
Le dio un beso en la punta de la nariz a Hayley. Probablemente su madre no la deje venir. Él había querido contratar a un ama de llaves desde el principio, pero Hayley no había querido ni oír hablar de ello, así que se había rendido y nunca se había arrepentido de la decisión. Pero unos minutos más tarde, se preguntó a sí mismo qué le parecería su casa a la estirada señora Westmore.

Pero su decisión de mantener las cosas como eran no venía de que fuera un vago, sino del deseo de darles estabilidad a los niños, de darles un sentido de que, a pesar de que muchas cosas habían cambiado, sus raíces no lo harían nunca.
Habían pasado mucho…
Tal vez, después de que terminara con la casa Westmore, se decidiera a hacer algunos cambios en su casa. Kendra estaba detrás de la casa, preparando la bicicleta de Megan, cuando oyó acercarse un coche. Al mismo tiempo, Megan salió por la puerta de la cocina. Te veré después del colegio.

Pero Megan ya había desaparecido. Sonrió y se metió las manos en los bolsillos de los pantalones cortos mientras se dirigía a la puerta trasera. Cuando su abuelo la había echado hacía ocho años, su corazón se había quedado en aquel lugar. Atravesó la cocina y se acercó a la escalera, acariciando la barandilla.
De pequeña nunca se había sentido tentada de bajarla deslizándose, pero a Megan le resultaba irresistible, a pesar de sus advertencias.
Podría suceder un accidente…
Entonces sonó el timbre de la puerta. Kendra se volvió y fue a abrir, preguntándose si no sería mejor posponer el arreglo de la cocina y empezar antes por la escalera. Contenta con su decisión, abrió la puerta.


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